Daga

Daga

 

Una daga desgarra mi desprotegido pecho,

afilada, puntiaguda, me atraviesa lentamente

abriéndose paso en mi interior, resquebrajándome

derramando toda mi vida, poco a poco.

 

Daga, ¡Maldita! Maldita daga

que destroza lo único puro que me queda

y al marcharse, no deja nada.

 

Tú que la empuñas,

¿qué es lo que sientes?,

tú que en mí la hundes

¿no te apiadas?

Tú a la que le di todo,

¿por qué no paras?

 

No me mates lentamente

te pido por compasión

no me alejes suavemente

destroza ya mi ilusión

elimíname de un solo golpe

te lo agradeceré de corazón

clávame ya esa daga

te lo pido por favor.

 

Daga, ¡Maldita! maldita daga

que destroza lo único puro que me queda

y al marcharse, no deja nada.

 

Devuélveme a mi mundo

ése que conocía yo

ése en el que era feliz

con la simple ilusión

de conocer algún día una mujer

que me quiera como te quiero yo.